sábado, 11 de mayo de 2019

S5. Actividad 2. Análisis y abstracción de información


Marco teórico el turismo como motor mundial de la economía
1.1. Antecedentes
El turismo como fenómeno social y como actividad económica
es, desde hace unos años, una realidad asumida. Puede decirse que
actualmente el sector turístico está viviendo una etapa de desarrollo
y crecimiento destacables en la que:
– Los viajes, los movimientos turísticos y el nivel de gasto aumenta
continuamente. Aumento de la competencia entre regiones o
países destino.
– Mayor conocimiento de los efectos económicos y sociales.
– Mayor importancia desde el sector público al papel dinamizador.
– Dominio de la tecnología en el comportamiento del consumidor,
especialmente en búsqueda de información y reservas 1.
Ante el panorama que caracteriza actualmente el sector turístico
los consumidores también han adoptado un comportamiento que ha
ido experimentando una serie de cambios, entre los que pueden citarse
los siguientes:
Mayor conocimiento de ofertas disponibles y destinos no convencionales.
– Altas expectativas.
– Mayor exigencia.
– Consumidores sensibles a descensos continuos de precios debido
a la «guerra de precios» consecuencia del exceso de oferta en
destinos convencionales.
– Escasez de oferta de productos que se adapten a las actuales
demanda de extranjeros.
– El turismo de masas afecta la percepción de calidad de un destino
turístico.
Si el sector turístico en general y sus consumidores en concreto
presentan en la actualidad las particularidades anteriores debe consensuarse
una definición del término turismo con el fin de concretar
en todo momento las áreas y actividades que lo componen excluyendo
del mismo aquéllas que no deban ser consideradas.

1.2. Concepto y clasificaciones del turismo
A lo largo del tiempo se han propuesto muchas definiciones del
término turismo, aunque éstas suelen coincidir en la idea de desplazamiento o el motivo de la estancia, en muchos casos no se llega a un acuerdo debido a la propia complejidad del turismo. Ésta radica en la heterogeneidad de las actividades y subsectores que lo conforman   su diversidad y las múltiples interrelaciones entre los elementos y agentes económicos que lo componen.
La Comisión de Estadística de las Naciones Unidas 2 (1994)
aprueba en 1993 el informe de la Organización Mundial del Turismo
de Recomendaciones sobre Estadísticas del Turismo, definiéndolo
como:
– «[...] las actividades que realizan las personas durante sus viajes y
estancias en lugares distintos al de su entorno habitual, por un período
de tiempo consecutivo inferior a un año, con fines de ocio, por
negocios y otros motivos».
La Organización Mundial del Turismo 3, OMT, diferencia en el
turismo internacional términos como visitante, turista y excursionista,
con el fin de clarificar estos conceptos al objeto de la elaboración
de estadísticas, por lo que las definiciones que aporta 4 son las
siguientes:
– «[...] Visitante es una persona que visita por no más de un año un
país diferente de aquel en el cual tiene de ordinario su residencia y
cuyo motivo principal para la visita es distinto del de ejercer una
ocupación remunerada en el mismo país que visita» 5.
En la definición de visitante se están contemplando dos categorías
distintas:

2. Naciones Unidas (Departamento de Información Económica y Social y Análisis
de Políticas. División de Estadística), Recomendaciones sobre estadísticas del
turismo, número de venta S.94.XVII.6., ed. Naciones Unidas, Nueva York, 1994, p. 5.
3. Antes denominada Unión Internacional de Organismos Oficiales de Turismo
se transforma jurídicamente en Organización Mundial del Turismo (OMT) en
noviembre de 1974.
4. Organización Mundial del Turismo (1993: 9): Definiciones relativas a las
estadísticas del turismo, Ed. OMT. Madrid.
5. El concepto de visitante constituye la unidad básica del turismo y para el
conjunto del sistema de estadísticas elaboradas sobre el turismo. También incluye a
los nacionales del país que tienen su lugar habitual de residencia en otro país y vuelven
al primero por un período inferior a un año
1.3. Historia y evolución del turismo
El «fenómeno turístico» nace en el siglo XIX, pero, más allá que
los viajes han existido siempre, no podemos considerar todos los viajes
como turismo, puesto que aquellos motivados por guerras, movimientos
migratorios o cualquier otra finalidad distinta al ocio, descanso,
cultura, salud, negocios o relaciones familiares, no lo serían.
Desde la Edad Antigua existen desplazamientos turísticos, los
griegos dieron un importante papel al mismo debido a su preferencia
por el ocio y los deportes. En la Edad Media prevalecen los viajes
motivados por las peregrinaciones religiosas 7, en este momento se
ve un deterioro en las condiciones en las cuales se viajaban en comparación
a la etapa anterior. La Modernidad se caracteriza por la aparición
de los primeros alojamientos debido a que las grandes personalidades
viajaban con un séquito cada vez mayor restringiéndose
las posibilidades de alojamiento.
Otro punto importante a destacar es el que se da a partir de la
Revolución Industrial evidenciándose factores determinantes como
la reducción en los costos de transporte como consecuencia del auge
de la máquina de vapor aplicada al transporte férreo y marítimo. Asu
vez, la nueva configuración social –surgimiento del proletariado
como clase social– que dos siglos después se convertirá en la fuente
del turismo en masas y la consolidación de la burguesía como clase
hegemónica propulsora del turismo de elite. En este período surgen
los primeros viajes organizados, se destaca el turismo de montaña,
salud y playas. Asu vez, se crean los voucher de viaje, y es el apogeo
de los hoteles de lujo (Ritz).
Ya en el siglo XX se destacan los avances tecnológicos en el transporte
dado por la producción en masa de automóviles y el transporte
aéreo, que sólo era utilizado por minorías en largas distancias, se
desarrolla para acabar imponiéndose sobre las compañías navieras.
Estos avances impulsaron de manera significativa al turismo interno
como al internacional.
El crecimiento del sector se ve frenado y retraído en el transcurso
de la Primera y Segunda Guerra Mundial y durante la Gran Crisis de
los años treinta. Los efectos de la crisis fueron tales que, puede decirse, se paraliza el turismo mundial, hecho que se extiende hasta 1949.
Venancio Bote Gómez (1998: 79) reconoce cuatro factores que configuraron
las características el turismo del siglo XXI, dando lugar a la
actividad turística tal como es entendida hoy:
Políticos: Estabilidad política a nivel global alcanzado luego de
las dos guerras mundiales con un período de paz relativamente
garantizado.
Económicos: Recuperación de la economía europea y países beligerantes,
economía global en crecimiento, aumento de los niveles de
ingreso y calidad de vida, surgimiento de grandes empresas de intermediación
turística, surgimiento del marketing.
Sociales: consolidación de los derechos laborales y remuneración
de vacaciones, reconocimiento de congestión y escaso bienestar en
las ciudades, auge del sector servicios.
Tecnológicos: consolidación de la aviación comercial, aumento
de autonomía, seguridad y comodidad en vuelo más los avances en
los transportes y en sistemas de comunicación.
A partir de la irrupción de este conjunto de factores es cuando el
Turismo alcanza su importancia como fenómeno dinamizador económico
y social, tanto en países emisores como receptores.
La relación del consumidor de los años ´60 y ´70 con el sector
turístico se basaba principalmente en los servicios y en un conjunto
de destinos estandarizados. A partir de los años ´80 se inicia un tímido
cambio, relacionado con los movimientos sociales en Europa, que
pone en cuestión gran parte de los contenidos culturales y sociales de
la oferta turística internacional. Aparecen en el mercado nuevas ofertas
y empresas que, además del simple servicio turístico, ofrecen
contacto con la naturaleza y el descubrimiento de nuevas culturas.
Esta evolución ha marcado una frontera, a inicios de los 90, entre
el antiguo consumidor turístico, más indolente y menos exigente, y
el nuevo consumidor turístico, más vinculado a la realidad social y
cultural de los lugares que visita y más exigente en el conjunto de su
relación con el turismo. Se habla actualmente del «nuevo cliente
turístico» que responde a las siguientes características:
1. Es impaciente: Las nuevas tecnologías y la agilidad en los procesos
de comercialización han ubicado en el mercado un nivel de
respuesta inmediata, el nuevo turista precisa respuestas instantánea
2. Busca experiencias: La necesidad de expresar una búsqueda por
lo desconocido implica la exigencia de experiencias en el tiempo
dedicado a los viajes. Asimismo, la uniformización y estandarización
de los modelos de vida, de ocio y de los destinos turísticos,
así como la incorporación de nuevos valores (solidaridad, sostenibilidad
y conciencia colectiva) han motivado a que el turista
actual busque vivir experiencias innovadoras en su periplo de
viaje.
3. Está bien informado y es exigente: El volumen de información
turística actual, gracias a internet, permite al turista actual disponer
de información precisa, personalizar su consumo en función
de sus necesidades específicas, dando un carácter de exigencia a
la industria turística. El turista actual acepta menos la dinámica
tradicional de un viaje organizado, inclinándose a diseñar su propio
producto turístico basado en sus intereses e inquietudes.
4. Busca buena relación calidad-precio: El turista actual se mueve
menos por símbolos de prestigio, aunque el viaje en sí mismo sea
uno de ellos, y selecciona la calidad y el precio de los servicios
que va a recibir. Una característica muy importante para el desarrollo
futuro de productos es que el nuevo turista está dispuesto a
pagar más por la incorporación de valores intangibles a su experiencia
de viaje. La calidad adquiere en el turismo de hoy en día
un valor absolutamente relevante, por lo que existe una preocupación
del sector y un proceso acelerado en la aplicación de sistemas
de calidad.

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