Marco
teórico el turismo como motor mundial de la economía
1.1. Antecedentes
El turismo como fenómeno social y como actividad económica
es, desde hace unos años, una realidad asumida. Puede decirse
que
actualmente el sector
turístico está viviendo una etapa de desarrollo
y crecimiento destacables en
la que:
– Los viajes, los movimientos
turísticos y el nivel de gasto aumenta
continuamente. Aumento de la
competencia entre regiones o
países destino.
– Mayor conocimiento de los
efectos económicos y sociales.
– Mayor importancia desde el
sector público al papel dinamizador.
– Dominio de la tecnología en
el comportamiento del consumidor,
especialmente en búsqueda de
información y reservas 1.
Ante el panorama que caracteriza
actualmente el sector turístico
los consumidores también han
adoptado un comportamiento que ha
ido experimentando una serie
de cambios, entre los que pueden citarse
los siguientes:
Mayor conocimiento de ofertas
disponibles y destinos no convencionales.
– Altas expectativas.
– Mayor exigencia.
– Consumidores sensibles a
descensos continuos de precios debido
a la «guerra de precios»
consecuencia del exceso de oferta en
destinos convencionales.
– Escasez de oferta de
productos que se adapten a las actuales
demanda de extranjeros.
– El turismo de masas afecta
la percepción de calidad de un destino
turístico.
Si el sector turístico en
general y sus consumidores en concreto
presentan en la actualidad las
particularidades anteriores debe consensuarse
una definición del término
turismo con el fin de concretar
en todo momento las áreas y
actividades que lo componen excluyendo
del mismo aquéllas que no
deban ser consideradas.
1.2.
Concepto y clasificaciones del turismo
A lo largo del tiempo se han
propuesto muchas definiciones del
término turismo, aunque éstas
suelen coincidir en la idea de desplazamiento o el motivo de la estancia, en
muchos casos no se llega a un acuerdo debido a la propia complejidad del
turismo. Ésta radica en la heterogeneidad de las actividades y subsectores que
lo conforman su diversidad y las
múltiples interrelaciones entre los elementos y agentes económicos que lo
componen.
La Comisión de Estadística de
las Naciones Unidas 2 (1994)
aprueba en 1993 el informe de
la Organización Mundial del Turismo
de Recomendaciones sobre
Estadísticas del Turismo, definiéndolo
como:
– «[...] las actividades que
realizan las personas durante sus viajes y
estancias en lugares distintos
al de su entorno habitual, por un período
de tiempo consecutivo inferior
a un año, con fines de ocio, por
negocios y otros motivos».
La Organización Mundial del
Turismo 3, OMT, diferencia en el
turismo internacional términos
como visitante, turista y excursionista,
con el fin de clarificar estos
conceptos al objeto de la elaboración
de estadísticas, por lo que
las definiciones que aporta 4 son las
siguientes:
– «[...] Visitante es una
persona que visita por no más de un año un
país diferente de aquel en el
cual tiene de ordinario su residencia y
cuyo motivo principal para la
visita es distinto del de ejercer una
ocupación remunerada en el
mismo país que visita» 5.
En la definición de visitante
se están contemplando dos categorías
distintas:
2.
Naciones Unidas (Departamento de Información Económica y Social y Análisis
de
Políticas. División de Estadística), Recomendaciones sobre estadísticas del
turismo,
número de venta S.94.XVII.6., ed. Naciones Unidas, Nueva York, 1994, p. 5.
3.
Antes denominada Unión Internacional de Organismos Oficiales de Turismo
se
transforma jurídicamente en Organización Mundial del Turismo (OMT) en
noviembre
de 1974.
4.
Organización Mundial del Turismo (1993: 9): Definiciones relativas a las
estadísticas
del turismo, Ed. OMT. Madrid.
5. El
concepto de visitante constituye la unidad básica del turismo y para el
conjunto
del sistema de estadísticas elaboradas sobre el turismo. También incluye a
los
nacionales del país que tienen su lugar habitual de residencia en otro país y
vuelven
al
primero por un período inferior a un año
1.3. Historia y evolución del turismo
El «fenómeno turístico» nace en el siglo XIX, pero, más
allá que
los viajes han existido siempre, no podemos considerar
todos los viajes
como turismo, puesto que aquellos motivados por guerras,
movimientos
migratorios o cualquier otra finalidad distinta al ocio,
descanso,
cultura, salud, negocios o relaciones familiares, no lo
serían.
Desde la Edad Antigua existen desplazamientos turísticos,
los
griegos dieron un importante papel al mismo debido a su
preferencia
por el ocio y los deportes. En la Edad Media prevalecen los
viajes
motivados por las peregrinaciones religiosas 7, en este
momento se
ve un deterioro en las condiciones en las cuales se
viajaban en comparación
a la etapa anterior. La Modernidad se caracteriza por la
aparición
de los primeros alojamientos debido a que las grandes
personalidades
viajaban con un séquito cada vez mayor restringiéndose
las posibilidades de alojamiento.
Otro punto importante a destacar es el que se da a partir
de la
Revolución Industrial evidenciándose factores determinantes
como
la reducción en los costos de transporte como consecuencia
del auge
de la máquina de vapor aplicada al transporte férreo y
marítimo. Asu
vez, la nueva configuración social –surgimiento del
proletariado
como clase social– que dos siglos después se convertirá en
la fuente
del turismo en masas y la consolidación de la burguesía
como clase
hegemónica propulsora del turismo de elite. En este período
surgen
los primeros viajes organizados, se destaca el turismo de
montaña,
salud y playas. Asu vez, se crean los voucher de viaje, y
es el apogeo
de los hoteles de lujo (Ritz).
Ya en el siglo XX se destacan los avances tecnológicos en
el transporte
dado por la producción en masa de automóviles y el
transporte
aéreo, que sólo era utilizado por minorías en largas
distancias, se
desarrolla para acabar imponiéndose sobre las compañías
navieras.
Estos avances impulsaron de manera significativa al turismo
interno
como al internacional.
El crecimiento del sector se ve frenado y retraído en el
transcurso
de la Primera y Segunda Guerra Mundial y durante la Gran
Crisis de
los años treinta. Los efectos de la crisis fueron tales
que, puede decirse, se paraliza el turismo mundial, hecho que se extiende hasta
1949.
Venancio Bote Gómez (1998: 79) reconoce cuatro factores que
configuraron
las características el turismo del siglo XXI, dando lugar a
la
actividad turística tal como es entendida hoy:
Políticos: Estabilidad política a nivel global alcanzado
luego de
las dos guerras mundiales con un período de paz
relativamente
garantizado.
Económicos: Recuperación de la economía europea y países
beligerantes,
economía global en crecimiento, aumento de los niveles de
ingreso y calidad de vida, surgimiento de grandes empresas
de intermediación
turística, surgimiento del marketing.
Sociales: consolidación de los derechos laborales y
remuneración
de vacaciones, reconocimiento de congestión y escaso
bienestar en
las ciudades, auge del sector servicios.
Tecnológicos: consolidación de la aviación comercial,
aumento
de autonomía, seguridad y comodidad en vuelo más los
avances en
los transportes y en sistemas de comunicación.
A partir de la irrupción de este conjunto de factores es
cuando el
Turismo alcanza su importancia como fenómeno dinamizador
económico
y social, tanto en países emisores como receptores.
La relación del consumidor de los años ´60 y ´70 con el
sector
turístico se basaba principalmente en los servicios y en un
conjunto
de destinos estandarizados. A partir de los años ´80 se
inicia un tímido
cambio, relacionado con los movimientos sociales en Europa,
que
pone en cuestión gran parte de los contenidos culturales y
sociales de
la oferta turística internacional. Aparecen en el mercado
nuevas ofertas
y empresas que, además del simple servicio turístico,
ofrecen
contacto con la naturaleza y el descubrimiento de nuevas
culturas.
Esta evolución ha marcado una frontera, a inicios de los
90, entre
el antiguo consumidor turístico, más indolente y menos
exigente, y
el nuevo consumidor turístico, más vinculado a la realidad
social y
cultural de los lugares que visita y más exigente en el
conjunto de su
relación con el turismo. Se habla actualmente del «nuevo
cliente
turístico» que responde a las siguientes características:
1. Es impaciente: Las nuevas tecnologías y la agilidad en
los procesos
de comercialización han ubicado en el mercado un nivel de
respuesta inmediata, el nuevo turista precisa respuestas
instantánea
2. Busca experiencias: La necesidad de expresar una
búsqueda por
lo desconocido implica la exigencia de experiencias en el
tiempo
dedicado a los viajes. Asimismo, la uniformización y
estandarización
de los modelos de vida, de ocio y de los destinos
turísticos,
así como la incorporación de nuevos valores (solidaridad,
sostenibilidad
y conciencia colectiva) han motivado a que el turista
actual busque vivir experiencias innovadoras en su periplo
de
viaje.
3. Está bien informado y es exigente: El volumen de
información
turística actual, gracias a internet, permite al turista
actual disponer
de información precisa, personalizar su consumo en función
de sus necesidades específicas, dando un carácter de
exigencia a
la industria turística. El turista actual acepta menos la
dinámica
tradicional de un viaje organizado, inclinándose a diseñar
su propio
producto turístico basado en sus intereses e inquietudes.
4. Busca buena relación calidad-precio: El turista actual
se mueve
menos por símbolos de prestigio, aunque el viaje en sí
mismo sea
uno de ellos, y selecciona la calidad y el precio de los
servicios
que va a recibir. Una característica muy importante para el
desarrollo
futuro de productos es que el nuevo turista está dispuesto
a
pagar más por la incorporación de valores intangibles a su
experiencia
de viaje. La calidad adquiere en el turismo de hoy en día
un valor absolutamente relevante, por lo que existe una
preocupación
del sector y un proceso acelerado en la aplicación de
sistemas
de calidad.
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